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VISIÓN CRISTIANA
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El ser humano es hijo de Dios y su dignidad personal merece todo respeto. Está hecho para la verdad, el amor, y la libertad, y es acreedor a que todos los ordenamientos jurídicos le reconozcan sus derechos, que comportan los correspondientes deberes.
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El hombre tiene derecho al pleno desarrollo de todas sus dimensiones espirituales y corporales y por lo tanto, a una educación integral. El marco básico de esa educación es la familia.
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La persona es un ser social. Por eso se le debe formar para la justicia, la solidaridad y la fraternidad con las demás personas, de modo que ayude a la transformación de la sociedad en que vive.

VALORES Y ACTITUDES QUE POTENCIAMOS
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Actitud filial para con Dios que se proyecta en el amor fraterno, la esperanza y la alegría.
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Sentido de responsabilidad, profundo respeto a la vida, a la persona, a su libertad y demás derechos.
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Capacidad de autoevaluación y sentido crítico que le ayude a discernir y tomar opciones de acuerdo con los valores cristianos.
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Conocimiento y juicio de las realidades sociales, especialmente de las necesidades que padecen tantos hombres, cerca o lejos de nosotros, colaborando activamente, según su edad, en el necesario cambio de la sociedad.
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Desarrollar el espíritu de sencillez y entrega que haga posible la amistad, que supera toda actividad individualista y de competencia, tanto personal como de grupo.
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Favorecer un clima de amor, generosidad y gratitud que afirme el SER sobre el TENER y lleve a la austeridad, como expresión de solidadridad y modo de compartir.
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Orientar hacia la paz, la convivencia, la comunicación entre las personas y los pueblos, con un espíritu abierto, dialogante, flexible, ajeno a toda forma de violencia.
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Enseñar a buscar espacios de interioridad frente al continuo acoso de la exterioridad en que estamos metidos.
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Favorecer la integración de la persona mediante el conocimiento, la aceptación y la superación de sí misma.

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